{"id":34972,"date":"2021-07-27T17:49:45","date_gmt":"2021-07-28T00:49:45","guid":{"rendered":"https:\/\/rop.org\/?post_type=update&#038;p=34972"},"modified":"2021-07-27T17:49:46","modified_gmt":"2021-07-28T00:49:46","slug":"broken-glass-broken-trust","status":"publish","type":"update","link":"https:\/\/rop.org\/es\/update\/broken-glass-broken-trust\/","title":{"rendered":"Vidrio roto, confianza rota"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos sorprendi\u00f3 el \u00faltimo ensayo de Robert Leo Heilman del condado de Douglas:&nbsp;<a href=\"https:\/\/api.neonemails.com\/emails\/tracking\/click-link\/5mk38O23ugU3KKdujFYKbwdYrM8kR6T9tUVQLUC6cyM=\/0_P-Pmlu-3A8Csr7PrGTf3KdoWvhPjLVRuvcklkjvl8=\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Vidrio roto, confianza rota<\/em>, publicado en The Daily Yonder<\/a>. Robert describe elocuentemente c\u00f3mo ha sido vivir en el condado de Douglas a trav\u00e9s de las &quot;Guerras de la madera&quot; hasta ahora, cuando recientemente su casa fue vandalizada en medio de la noche en respuesta a una de sus columnas en el peri\u00f3dico del condado de Douglas, el News-Review. . El an\u00e1lisis de Robert de lo que significa esta creciente desesperaci\u00f3n econ\u00f3mica, divisi\u00f3n y chivo expiatorio para nuestra democracia es desgarrador. Lo que Robert describe en el condado de Douglas no es muy diferente de las historias que escuchamos en todo el estado. Me resuena personalmente como organizador en el condado de Clatsop, donde los miembros del grupo han sido acosados, acosados en las redes sociales y amenazados en su lugar de trabajo por hablar p\u00fablicamente. \u00bfCu\u00e1l es nuestro camino a seguir en las comunidades rurales con esta divisi\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 se necesita para aliviar algo de este miedo y volver a vernos como vecinos? Comun\u00edquese conmigo con cualquier pensamiento o ejemplo de su propia comunidad en&nbsp;<a href=\"mailto:sidra@rop.org\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">sidra@rop.org<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">Comentario: vidrio roto, confianza rota<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cNo hay forma de saberlo, solo una incertidumbre tan oscura como nuestro c\u00e9sped a las tres de la ma\u00f1ana\u201d. - Robert Leo Heilman reflexiona sobre los recientes actos de violencia contra \u00e9l y su familia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">por&nbsp;<a href=\"https:\/\/api.neonemails.com\/emails\/tracking\/click-link\/5mk38O23ugU3KKdujFYKbwdYrM8kR6T9tUVQLUC6cyM=\/0_P-Pmlu-3A8Csr7PrGTf7y8jBofqw3tTV1SPZ2uxWo=\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>Robert Leo Heilman<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">22 de julio de 2021<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"data:image\/gif;base64,R0lGODlhAQABAIAAAAAAAP\/\/\/yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7\" data-src=\"https:\/\/ci3.googleusercontent.com\/proxy\/5SYKn_t4Oxu4qMfuYQa-eTazU71S9gwBzbz88BF_W6isiyzq__bmrDD6zHnaGmmhEcUaGS8V1UTvvDC8iJ-S8oK7_RXWckJRq1tokISrMrB2s9tiMPqnxqhHbjlHJ_LqBZM_TXcQPPgZh210-uJEBrnIhCTszMddVa9F=s0-d-e1-ft#https:\/\/rop.app.neoncrm.com\/neon\/resource\/rop\/images\/Screen%20Shot%202021-07-27%20at%2012_54_38%20PM.png\" class=\"lazyload\" alt=\"Imagen de ventana con un agujero de bala y vidrio roto\" width=\"508\" height=\"358\"><noscript><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ci3.googleusercontent.com\/proxy\/5SYKn_t4Oxu4qMfuYQa-eTazU71S9gwBzbz88BF_W6isiyzq__bmrDD6zHnaGmmhEcUaGS8V1UTvvDC8iJ-S8oK7_RXWckJRq1tokISrMrB2s9tiMPqnxqhHbjlHJ_LqBZM_TXcQPPgZh210-uJEBrnIhCTszMddVa9F=s0-d-e1-ft#https:\/\/rop.app.neoncrm.com\/neon\/resource\/rop\/images\/Screen%20Shot%202021-07-27%20at%2012_54_38%20PM.png\" alt=\"Imagen de ventana con un agujero de bala y vidrio roto\" width=\"508\" height=\"358\"><\/noscript><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El agujero de bala que encontr\u00f3 Robert Leo Heilman en una de sus ventanas. Todav\u00eda no sabe si fue un rebote desafortunado o una amenaza deliberada. (Foto de Robert Leo Heilman)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una bala de calibre .22 atraves\u00f3 la ventana de nuestro comedor, atraves\u00f3 la pared de nuestro comedor y sali\u00f3 a nuestro dormitorio temprano en las oscuras horas de la ma\u00f1ana del D\u00eda de los Ca\u00eddos. Mi primera suposici\u00f3n fue que se hizo deliberadamente como un acto de intimidaci\u00f3n. Dadas las circunstancias, era una sospecha natural tenerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Soy escritor y vivo en el condado de Douglas, Oreg\u00f3n, que se autodenomina los &quot;Cien valles de Umpqua&quot; y se enorgullece de proclamarse la &quot;Capital de la madera de la naci\u00f3n&quot;. Es un lugar que tiene una historia abundante de vandalismo y acoso por motivos pol\u00edticos, y estos son tiempos particularmente oscuros para expresar p\u00fablicamente opiniones controvertidas. Mi columna m\u00e1s reciente, &quot;<a href=\"https:\/\/api.neonemails.com\/emails\/tracking\/click-link\/5mk38O23ugU3KKdujFYKbwdYrM8kR6T9tUVQLUC6cyM=\/0_P-Pmlu-3A8Csr7PrGTf1eW5HaVXp2UEqh34zTAyFU=\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">De tiranos y tiran\u00eda<\/a>, \u201dHab\u00eda se\u00f1alado tanto los peligros como lo absurdo de usar una ret\u00f3rica extrema y he aprendido, a lo largo de los a\u00f1os, que si escribo sobre el miedo y la ira, la gente temerosa se enojar\u00e1 conmigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llamamos a la oficina del alguacil e hicimos que saliera un oficial, limpi\u00f3 el vidrio y llen\u00f3 el reclamo del seguro y, finalmente, nos dijeron que la explicaci\u00f3n m\u00e1s probable era que la bala hab\u00eda rebotado por nuestra ventana. No se hab\u00eda escuchado ning\u00fan disparo, una bala .22 puede viajar un largo camino antes de golpear cualquier cosa y la gente que dispara disparos al azar ocurre a veces en el campo por aqu\u00ed, donde los cazadores furtivos ven a los ciervos en la oscuridad de la noche. Que pasara a trav\u00e9s de nuestra casa a lo largo de una l\u00ednea que va desde la parte superior de nuestro camino de entrada a lo largo de la carretera podr\u00eda haber sido una coincidencia despu\u00e9s de todo, y la elevaci\u00f3n parec\u00eda m\u00e1s alta de lo que cabr\u00eda esperar de alguien que se asoma por la ventanilla de un veh\u00edculo para un descenso. pot-shot.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue una conclusi\u00f3n reconfortante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dos semanas despu\u00e9s, a las tres de la madrugada, fue una piedra que rompi\u00f3 el mismo cristal de la ventana y aterriz\u00f3 en el suelo del comedor. Fue lanzado lo suficientemente fuerte como para cruzar la habitaci\u00f3n, golpear una silla en el lado m\u00e1s alejado de nuestra vieja mesa de roble y rebotar debajo de la mesa. Salt\u00e9 de la cama, sal\u00ed corriendo al comedor y, esta vez, escuch\u00e9 que un auto se alejaba. Una vez m\u00e1s, tuvimos a la polic\u00eda en nuestra casa preguntando si ten\u00eda alg\u00fan problema con mis vecinos y, una vez m\u00e1s, el tintineo de la escoba y el recogedor de polvo al limpiar fragmentos de vidrio roto. Esta vez la intenci\u00f3n fue inconfundible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguien, obviamente, quiere que tenga miedo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es un pensamiento aleccionador darme cuenta de que actualmente soy objeto del miedo y el odio de alguien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gente no odia lo que no teme. En general, encuentro que lo que la gente m\u00e1s odia en los dem\u00e1s es lo que temen en s\u00ed mismos. No soy intr\u00e9pido, pero, aunque temo a las personas temerosas, no las odio. Es m\u00e1s probable que mis sentimientos se conviertan casi siempre en l\u00e1stima y tristeza que en desd\u00e9n y enfado cuando me encuentro con nociones desagradables. Pero ahora, un nuevo miedo me enfrenta: temer por la seguridad de mis seres queridos, mi esposa y su anciana madre, porque no solo me atacan a m\u00ed, sino tambi\u00e9n a mi familia y mi hogar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al igual que en un Hamlet, pens\u00e9 si deb\u00eda hablar p\u00fablicamente sobre lo que est\u00e1 sucediendo aqu\u00ed en mi casa, en la tierra en la que he vivido durante los \u00faltimos cuarenta y tres a\u00f1os. Soy escritor y lo he sido durante d\u00e9cadas. Mis columnas y comentarios se han distribuido a nivel local, regional y nacional en forma impresa y al aire. Escribo porque tengo la inclinaci\u00f3n natural de acercarme a los dem\u00e1s, de hacer, &quot;... el grito de alg\u00fan ser humano solitario enviado al ancho mundo hasta que llega a los o\u00eddos de otro ser humano solitario que se siente impulsado a responder&quot;. \u00bfHablar o no hablar? Esa fue la pregunta, o al menos una de las muchas preguntas que me surgieron de manera r\u00e1pida e inquietante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se desconoce y se desconoce mucho acerca de estos dos ataques, que es, si no es el objetivo del ataque o la estrategia utilizada, lo que hace que esto sea tan dif\u00edcil de soportar. Ojal\u00e1 supiera qui\u00e9n hizo esto y por qu\u00e9 se hizo. Ojal\u00e1 pudiera determinar si es el resultado de un c\u00e1lculo fr\u00edo o de una rabia desquiciada. Algunos de mis vecinos han empezado a proponer la necesidad de librar una guerra civil. \u00bfNos hemos convertido en v\u00edctimas de ese anhelo de disturbios civiles, v\u00edctimas tempranas en una insurrecci\u00f3n reci\u00e9n comenzada? \u00bfEs este el trabajo de alguien enloquecido por el tipo de conversaci\u00f3n demasiado forzada contra la que advert\u00ed en mi columna?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No hay forma de saberlo, solo incertidumbre tan oscura como nuestro c\u00e9sped a las tres de la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera de las cuarenta columnas que he escrito para nuestro diario local sali\u00f3 el 13 de noviembre de 1990. Fue escrita en respuesta a la revelaci\u00f3n de que varios activistas ambientales locales hab\u00edan estado recibiendo amenazas de muerte y ataques personales de partidarios de la industria maderera aqu\u00ed en \u201c La capital de la madera de la naci\u00f3n \u201d. Esper\u00e9 dos semanas siguiendo los relatos de los peri\u00f3dicos que aparecieron en&nbsp;<em>El Oregonian<\/em>&nbsp;primero y luego el&nbsp;<em>Revisi\u00f3n de noticias<\/em>. La \u00fanica declaraci\u00f3n p\u00fablica que sali\u00f3 fue en forma de carta al editor de la&nbsp;<em>Revisi\u00f3n de noticias<\/em>&nbsp;en el que una de las v\u00edctimas, Gene Lawhorn, fue denunciado como un \u201ctraidor\u201d que merec\u00eda lo que le hab\u00eda sucedido. En ese entonces me parec\u00eda extra\u00f1o que nadie m\u00e1s hubiera comentado sobre la historia; ning\u00fan pol\u00edtico, juez, oficial de la ley, predicador, maestro o editor local estaba dispuesto a hablar en contra del acoso por motivos pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&quot;<em>La tolerancia sol\u00eda ser un sello distintivo de la vida aqu\u00ed en los Cien Valles de Umpqua, pero ahora nos hemos convertido en la tierra de la amenaza de muerte an\u00f3nima, la ventana rota en la noche, el trabajo perdido debido a creencias pol\u00edticas y la acusaci\u00f3n susurrada que se convierte en vecino contra vecino: una tierra cobarde de nosotros y ellos<\/em>,&#039;&quot; Escrib\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Es una forma de vida vergonzosa y de la que todos somos responsables. Hemos matado nuestros corazones porque encontramos dolor all\u00ed, el dolor de decisiones dif\u00edciles. Lo que nos queda ahora es algo inhumano y desalmado. Hemos aprendido a odiarnos unos a otros. Porque no pod\u00edamos confiar en nosotros mismos para amar, hemos cedido al miedo \u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante los \u00faltimos treinta y un a\u00f1os, he sido el \u00fanico Umpquan que ha dicho p\u00fablicamente que los vecinos no deben amenazar con la violencia entre ellos por sus diferencias pol\u00edticas. Durante esos a\u00f1os, muchos de mis vecinos me han agradecido por las columnas que escrib\u00ed para el peri\u00f3dico local y luego, con demasiada frecuencia, pasaron a contarme sobre su miedo a hablar p\u00fablicamente. El riesgo siempre me ha parecido peque\u00f1o, solo una compensaci\u00f3n necesaria entre el riesgo de ser desagradable y la certeza de despreciarme a m\u00ed mismo por mi silencio. Nunca se me ocurri\u00f3 que al compartir mis pensamientos sobre nuestras vidas aqu\u00ed podr\u00eda estar poniendo en peligro a aquellos a quienes amo tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 4 de octubre de 1980, me ca\u00ed de una escalera mientras trabajaba como techador, una ca\u00edda que me llev\u00f3 a un desierto de miedo y resentimiento. La lesi\u00f3n fue f\u00edsicamente dolorosa, lo que equival\u00eda a una lesi\u00f3n por latigazo severo, pero la experiencia de pasar por el sistema de compensaci\u00f3n laboral me da\u00f1\u00f3 m\u00e1s que el dolor cr\u00f3nico en el cuello y los hombros. Mi empleador report\u00f3 menos de mis ganancias a su compa\u00f1\u00eda de seguros, hizo una deducci\u00f3n ilegal de mi \u00faltimo cheque de pago, afirm\u00f3 que estaba cobrando una compensaci\u00f3n mientras trabajaba en otro trabajo y me despidi\u00f3 mientras a\u00fan estaba en reposo. Mi reclamo tambi\u00e9n qued\u00f3 atrapado en una disputa entre dos compa\u00f1\u00edas de seguros, ninguna de las cuales envi\u00f3 ning\u00fan pago durante varios meses mientras la disputa se prolong\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Atrapado en casa mientras viv\u00eda con dolor y no pod\u00eda mantener a mi esposa e hijo, me deprim\u00ed y enoj\u00e9. Empec\u00e9 a fantasear con vengarme violentamente, imagin\u00e1ndome exigir justicia a punta de pistola y contemplando la forma de disparar contra las ventanas de una compa\u00f1\u00eda de seguros en la oscuridad de la noche. Me sent\u00ed atrapado, incapaz de escapar del dolor cr\u00f3nico de mi cuerpo o de mis problemas legales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pas\u00e9 algunos meses escribiendo una amarga obra de teatro en un acto en la que un desafortunado trabajador lesionado tomaba como rehenes a todos los que estaban escuchando a punta de pistola para afirmar su humanidad. \u201cNothing Personal\u201d era el t\u00edtulo de la misma. Al final, el h\u00e9roe, Eckes, se apunt\u00f3 con el arma mientras las sirenas de la polic\u00eda sonaban afuera. Treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde encontr\u00e9 la vieja escritura amarillenta en una caja de cart\u00f3n polvorienta y met\u00ed las p\u00e1ginas, una por una, en mi estufa de le\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Atrapado. Por supuesto, el tirador se siente atrapado, pero \u00bfpor qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">He conocido a muchos extremistas a lo largo de los a\u00f1os, tanto a nivel casual como como parte de mi trabajo como escritor, y siempre me ha parecido que las injusticias de las que me est\u00e1n contando no son realmente lo que los ha llevado a abrazar su causa. Algo tan abstracto como una ideolog\u00eda no podr\u00eda producir el odio visceral necesario para atravesar la ventana de un vecino con una bala o asaltar la capital de la naci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el fondo, el extremista siente una p\u00e9rdida: una p\u00e9rdida del orgullo, una p\u00e9rdida de la comodidad, una p\u00e9rdida de la identidad, una p\u00e9rdida de un sue\u00f1o de \u00e9xito anhelado en el amor y en la vida. Quiz\u00e1s ha estado ah\u00ed desde la ni\u00f1ez y toda la vida hasta la vejez. Tal vez surgi\u00f3 de repente como un problema inesperado en medio de la satisfacci\u00f3n, una conmoci\u00f3n que empuja a alguien implacablemente hacia adentro con pensamientos hoscos corriendo en c\u00edrculos cada vez m\u00e1s estrechos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es a trav\u00e9s de la b\u00fasqueda de una salida a la trampa que la ideolog\u00eda se ofrece como explicaci\u00f3n del miedo provocado por una p\u00e9rdida aplastante. Es la ideolog\u00eda la que justifica las acciones desesperadas que prometen liberaci\u00f3n. En el uso de la violencia, esa promesa es de inmediatez, el atractivo de un acto final r\u00e1pido para terminar con todo tormento y traer la restauraci\u00f3n esperada, el fin del dolor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1989, durante las llamadas &quot;guerras de la madera&quot; sobre si incluir o no al b\u00faho manchado del norte como una especie en peligro de extinci\u00f3n, se enviaron copias de la revista Douglas Timber Operator a miles de trabajadores de las f\u00e1bricas locales, madereros y camioneros de troncos. La portada presentaba al abogado de la industria maderera de Portland, Mark Rutzik, de pie frente a la plataforma de troncos de un molino. Encima del abogado estaba el t\u00edtulo del ensayo del consejero Rutzik, &quot;Tienes enemigos que quieren destruirte&quot;. Fue una afirmaci\u00f3n que se hizo eco en las manifestaciones a favor de la madera durante varios a\u00f1os despu\u00e9s por uno de los comisionados de nuestro condado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquellos que llevan a las almas perdidas a cometer terrorismo en nombre de la ideolog\u00eda o del beneficio personal son, por supuesto, m\u00e1s culpables que aquellos que han sido extraviados, y sin embargo, los demagogos entre nosotros rara vez son responsabilizados por las acciones de sus seguidores. En Dante Alighieri&nbsp;<em>El infierno<\/em>&nbsp;los Fomentadores de la Discordia ocupan el octavo de los nueve anillos del Infierno junto con los Falsos Consejeros y los Falsificadores, mientras que los Iracundos y Hura\u00f1os son asignados al quinto c\u00edrculo con sus castigos menos severos. En el infierno de Dante, a diferencia de aqu\u00ed en la tierra, los castigos son siempre justos y todos los que son castigados son siempre culpables de haber cometido sus transgresiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ense\u00f1ado por pol\u00edticos y piratas de relaciones p\u00fablicas a aceptar el h\u00e1bito de hablar enojado, la gente aqu\u00ed es mucho menos probable que ahora respete la sabia advertencia de que &quot;las circunstancias alteran las maldiciones&quot;. Un vecino ha empezado a conducir por la ciudad en su Jeep con un gran letrero que dice sin rodeos: &quot;Vete a la mierda, Kate Brown&quot;.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Sra. Brown, la muy difamada gobernadora de Oreg\u00f3n, apareci\u00f3 recientemente en un cartel de Se busca fotocopiado que se colg\u00f3 en postes telef\u00f3nicos en varios pueblos peque\u00f1os locales acus\u00e1ndola de &quot;cr\u00edmenes contra la gente de Oreg\u00f3n, incluida la traici\u00f3n a su juramento de cargo y traici\u00f3n contra los Estados Unidos de Am\u00e9rica.&quot; El personaje de dibujos animados del peri\u00f3dico Calvin, por lo que veo, ha estado orinando sobre Joe Biden en las ventanas traseras de las camionetas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como muchos lugares rurales, el nuestro se ha vuelto atractivo para una mezcolanza de sobrevivientes, supremacistas blancos, defensores de la ciudadan\u00eda soberana antitajaci\u00f3n y otros que han dejado sus vecindarios suburbanos cada vez m\u00e1s liberales para llegar a un lugar donde esperan sentirse m\u00e1s c\u00f3modos viviendo entre otros. que nunca desaf\u00edan sus creencias. Como resultado de estas tendencias, nuestro condado se ha convertido en un grupo conservador cada vez m\u00e1s amargado en un estado abrumadoramente liberal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que m\u00e1s me preocupa de estos extremistas no son los cristales rotos, tanto aqu\u00ed en mi casa como en Washington DC, sino la confianza rota entre nosotros y en nuestra democracia que inevitablemente trae ese miedo. &quot;<em>El precio del miedo es la dura lucha por aceptar la incertidumbre como el costo de vida en una sociedad abierta o la muerte de la apertura en nuestra sociedad ...<\/em>&nbsp;, \u201dEscrib\u00ed en esa primera columna del peri\u00f3dico local hace treinta y un a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>El ensayista Robert Leo Heilman es el autor de&nbsp;<\/em><a href=\"https:\/\/api.neonemails.com\/emails\/tracking\/click-link\/5mk38O23ugU3KKdujFYKbwdYrM8kR6T9tUVQLUC6cyM=\/0_P-Pmlu-3A8Csr7PrGTf9MAaHYCtmLE_l9FDF_UtYM=\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Overstory: Zero, Real Life in Timber Country<\/em><\/a><em>&nbsp;y, su libro m\u00e1s reciente,&nbsp;<\/em><a href=\"https:\/\/api.neonemails.com\/emails\/tracking\/click-link\/5mk38O23ugU3KKdujFYKbwdYrM8kR6T9tUVQLUC6cyM=\/0_P-Pmlu-3A8Csr7PrGTf0pS-QWVNDMwUPBJtSdpJ8o=\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>Hijos de la Muerte<\/em><\/a><em>.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>We were struck by Douglas County\u2019s Robert Leo Heilman\u2019s latest essay:&nbsp;Broken Glass, Broken Trust, published at The Daily Yonder. 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