Estimado ROPnet,
Sabemos que los habitantes de las zonas rurales de Oregón creen en la igualdad entre todas las comunidades, la necesidad de igualdad de acceso a la justicia y el derecho a la autodeterminación. Sin embargo, Oregon rural sigue siendo el campo de pruebas para las tácticas de extrema derecha con décadas de esfuerzos estratégicos bien financiados y organizados para crear divisiones, difundir información errónea y convertir a las poblaciones vulnerables en chivos expiatorios. Nuestros valores democráticos compartidos están bajo ataque. Pero estamos bien posicionados para contraatacar a través de nuestra red de grupos de dignidad humana y líderes comunitarios, organizándonos en todo el estado. Scot Nakagawa compartió recientemente un artículo oportuno sobre cómo replantear la lucha que se desarrolla en nuestras comunidades.
Scot Nakagawa es un veterano con 42 años de experiencia en defensa de la justicia social y económica y se ha desempeñado como organizador, estratega político y analista de movimientos sociales en la lucha contra el autoritarismo y por una democracia equitativa e inclusiva desde 1988. También ayudó a empezar ROP en los años 90 y estamos deseando que vuelva a unirse a nosotros en nuestra próxima reunion estatal virtual Enfrentando el momento. Puede inscribirse aquí , si aún no lo ha hecho,

He aquí un par de extractos que nos han llegado al alma:
"La lucha contra el autoritarismo no debe ser partidista y, más que eso, debe estar arraigada en algo más profundo que la ideología política. Debe basarse en el entendimiento fundamental de que tú eres yo y yo soy tú, que nuestros destinos están entrelazados y que el gobierno autoritario nos amenaza a todos, independientemente de nuestras afiliaciones partidistas. Si no nos organizamos en torno a esta verdad, seguiremos divididos, dejando la puerta abierta de par en par para que la élite gobernante consolide su control.
El autoritarismo no es un movimiento de base. No es un levantamiento del pueblo. Es una toma de poder de arriba hacia abajo, impulsada por las élites, diseñada para despojarnos de nuestros derechos, concentrar la riqueza y silenciar la disidencia. Y no es exclusivo del Partido Republicano o de la derecha política: es una herramienta utilizada por los ricos y poderosos para desmantelar la democracia y reemplazarla con un sistema en el que ellos establecen las reglas y nosotros simplemente sufrimos las consecuencias. Cuando Trump y Musk socavan el Estado administrativo, llenan los tribunales de personas leales a su plan y privatizan las instituciones públicas, no lo hacen para servir a los trabajadores. Lo están haciendo para cimentar un gobierno controlado por una élite que sirve a los multimillonarios, no a los ciudadanos y residentes de Estados Unidos. Por eso el autoritarismo no es una simple cuestión de izquierda contra derecha. Es una cuestión de clase dominante versus pueblo."
Puedes leer el articulo completo “Luchar contra el autoritarismo más allá de la izquierda contra la derecha" a continuación, y si aún no lo ha hecho, puede suscribirse al Manual antiautoritario para acceder a las publicaciones nuevas y archivadas de Scot aquí.
Cordialmente,
Sam y el equipo ROP (traducido por Abelio)
PD. Este año, los habitantes de Oregón tienen acceso a Archivo directo, una herramienta de presentación de impuestos en línea GRATUITA y sencilla desarrollada por el IRS.

Luchar contra el autoritarismo más allá de la izquierda contra la derecha: Un movimiento impulsado por el pueblo
Estados Unidos se tambalea al borde del autoritarismo. A medida que Trump consolida su poder y Musk toma medidas para privatizar el gobierno en sí, estamos viendo los ingredientes de un golpe administrativo, uno que amenaza con desmantelar la democracia y reemplazarla con el feudalismo corporativo. Pero aquí está el problema: demasiada gente ve esta crisis como una cuestión partidista, como si el autoritarismo fuera simplemente otra batalla entre demócratas y republicanos. Este marco es una trampa.
La lucha contra el autoritarismo no debe ser partidista y, más que eso, debe estar arraigada en algo más profundo que la ideología política. Debe basarse en el entendimiento fundamental de que tú eres yo y yo soy tú, que nuestros destinos están entrelazados y que el gobierno autoritario nos amenaza a todos, independientemente de nuestras afiliaciones partidistas. Si no nos organizamos en torno a esta verdad, seguiremos divididos, dejando la puerta abierta de par en par para que la élite gobernante consolide su control.
Reformular la lucha: el autoritarismo como problema de la clase dominante
El autoritarismo no es un movimiento de base. No es un levantamiento del pueblo. Es una toma de poder de arriba hacia abajo, impulsada por las élites, diseñada para despojarnos de nuestros derechos, concentrar la riqueza y silenciar la disidencia. Y no es exclusivo del Partido Republicano o de la derecha política: es una herramienta utilizada por los ricos y poderosos para desmantelar la democracia y reemplazarla con un sistema en el que ellos establecen las reglas y nosotros simplemente sufrimos las consecuencias.
Cuando Trump y Musk socavan el Estado administrativo, llenan los tribunales de personas leales a su plan y privatizan las instituciones públicas, no lo hacen para servir a los trabajadores. Lo están haciendo para cimentar un gobierno controlado por una élite que sirve a los multimillonarios, no a los ciudadanos y residentes de Estados Unidos.
Por eso el autoritarismo no es una simple cuestión de izquierda contra derecha. Es una cuestión de clase dominante versus pueblo.
El error que debemos evitar es tratar esta lucha como simplemente otra batalla partidista. Eso les favorece. Los autoritarios prosperan con la división. Si permitimos que nuestra resistencia se enmarque como un proyecto demócrata, alejaremos a millones de personas que se oponen al gobierno autoritario pero que no confían en el Partido Demócrata. Y seamos honestos: los fracasos históricos del Partido Demócrata a la hora de defender a los trabajadores, sus vínculos con los donantes corporativos y su mediocre defensa de la democracia no han inspirado exactamente confianza.
Tenemos que construir un movimiento que sea independiente de la política partidista. Un movimiento que habla de las experiencias de vida del pueblo, no sólo de sus creencias políticas. Y eso significa organizarse en torno a valores compartidos, no a líneas partidistas.
El problema de una resistencia puramente partidista
- Deja atrás a millones de posibles aliados. No todos los que se oponen al autoritarismo se identifican como progresistas o de izquierda. Muchos conservadores, independientes y libertarios valoran la democracia, las libertades civiles y el autogobierno local. Un enfoque partidista aliena a las personas que deberían apoyarnos.
- Permite a los autoritarios manipular las divisiones. Trump y Musk enmarcan la democracia como un proyecto de izquierda para mantener a raya a su base. Al permitir que domine esta narrativa, les facilitamos la movilización de sus partidarios contra la democracia misma.
- Ignora el papel de las élites corporativas en el impulso del autoritarismo. El neoliberalismo ha concentrado la riqueza y el poder en manos de una élite que no rinde cuentas, creando las condiciones para un gobierno autoritario. La lucha contra el autoritarismo es también una lucha contra el control empresarial sobre la vida pública.
Cómo contraatacamos: una resistencia no partidista impulsada por el pueblo
- Construir coaliciones basadas en valores democráticos compartidos, no en ideologías Este movimiento no se trata de ser progresista o conservador: se trata de proteger el potencial democrático de Estados Unidos, las libertades individuales y el control comunitario sobre la vida pública. Necesitamos unir a la gente en torno a principios democráticos fundamentales como elecciones libres y justas, el derecho a disentir y la idea de que el gobierno debe servir al pueblo, no a los oligarcas corporativos.
- Pregúntele a la gente: ¿Cree en la libertad? ¿Cree que los multimillonarios deberían gobernar el gobierno? ¿Deberían de tener derechos los trabajadores, recordando que sea cual sea el empleo que tengamos, nuestros empleadores no sólo compran nuestra mano de obra con nuestros salarios, sino que también compran nuestro tiempo libre, nuestra libertad? ¿Debería aplicarse la ley por igual a todos? Éstas son las preguntas que construyen una solidaridad de base amplia.
- Conectar la lucha contra el autoritarismo con la justicia económica Las personas que atraviesan dificultades económicas son más susceptibles a los hombres fuertes autoritarios que prometen orden y estabilidad. Si no abordamos la injusticia económica, dejaremos a millones de trabajadores sin motivos para resistir el autoritarismo. Debemos exponer cómo Musk, Trump y la clase multimillonaria utilizan tácticas autoritarias para reprimir a trabajadores, privatizar los recursos públicos y controlar la información. Un movimiento que lucha contra el autoritarismo sin luchar contra la explotación económica está condenado al fracaso.
- Recuperar el significado de la libertad Los autoritarios manipulan el lenguaje de “libertad” para justificar un gobierno autoritario. Afirman que “libertad” significa desregular a las corporaciones, desmantelar las instituciones públicas y silenciar a la oposición. Debemos redefinir la libertad como algo que pertenece al pueblo, no al Estado, ni a las corporaciones ni a los multimillonarios.
💡 La verdadera libertad significa:
- La libertad de votar sin intimidación.
- La libertad de ganar un salario digno sin explotación corporativa.
- La libertad de tomar decisiones personales sobre tu cuerpo y tu futuro.
- La libertad de organizarse, protestar y decir la verdad al poder sin temor a la violencia o la represión.
- La libertad de equilibrar el trabajo con el tiempo con nuestras familias, amigos, comunidades y con nosotros mismos y nuestros pensamientos, reflexiones e imaginaciones libres.
- Prepárese para una acción directa masiva y una perturbación económica El autoritarismo no se detendrá únicamente mediante elecciones. Debemos estar preparados para perturbar los sistemas económicos y políticos que lo sustentan. Eso significa:
- Organizando huelgas generales para cerrar la economía si un gobierno autoritario intenta consolidar el poder.
- Creando estados y ciudades santuario que se niegan a cumplir las leyes antidemocráticas.
- Movilización masiva en los lugares de trabajo, las escuelas y las comunidades para resistir las políticas autoritarias antes de que echen raíces.
Aprenda de los movimientos globales—desde las huelgas laborales que ayudaron a derrotar a Pinochet en Chile hasta las protestas que derribaron regímenes autoritarios en Europa del Este. Debemos desarrollar la capacidad para una resistencia coordinada a gran escala.
La conclusión: debemos construir el futuro que queremos, no sólo luchar contra el presente que tememos
La lucha contra el autoritarismo no puede consistir únicamente en detener a Trump o Musk. Tiene que tratar de crear un mundo donde la democracia sea real, donde la gente común y corriente tenga poder, donde las corporaciones no gobiernen y donde la libertad no sea sólo un eslogan utilizado para justificar la opresión. Éste no es un argumento que sólo podamos presentar a través del discurso. Debemos aprovechar nuestros deseos más profundos, abrazar nuestro yo sensual e informar a nuestro yo soñador mientras construimos puentes entre aquello con lo que soñamos y el compromiso político directo.
Debemos hacer que la democracia sea tangible en la vida cotidiana de las personas. Eso significa invertir en gobernanza comunitaria, democracia económica y redes de resiliencia local que demuestren que otro camino es posible. Si no ofrecemos a la gente una visión del mundo por el que luchamos, se conformarán con el mundo que se les impone.
La resistencia debe ser no partidista, de base amplia, con base económica e impulsada por el pueblo. Si logramos que así sea, podremos ganar.
